sábado, 30 de julio de 2016



EL MONUMENTO A LA BANDERA NACIONAL 

Por el Arquitecto Carlos Urria

carlosurria@gmail.com 

Este Monumento es, tal vez, el único en la época post-colombina que combina en su concepción el devenir histórico y espiritual de una nación americana. No existen en el mismo fechas cifradas de aconteceres futuros, pero si es un monumento profético. Unico. 

Es imposible interpretarlo sin las obras literarias de Ricardo Rojas (1882-1957) fundamentalmente con su “EURINDIA” (1924), al que hay que agregar a Manuel Galvez, entre los que integraron la Restauración Nacionalista en las primeras décadas del siglo 20. En dicha obra elabora largamente la búsqueda de una estética americana, resultante de la fusión de las antiguas culturas europeas y las nativas americanas. Desde el plano literario describe la profunda concepción del mestizaje cultural devenido naturalmente con los siglos, dando eclosión a una nueva estética. Los tres últimos capítulos son reveladores. 

En la misma temática, inspirándose en la obra de Ricardo Rojas y otros de su generación, un joven Angel Guido (1896-1960), rosarino, graduado como Ingeniero y Arquitecto en la Universidad de Cordoba (1920-1921), escribe “FUSION HISPANO-INDIGENA EN LA ARQUITECTURA COLONIAL” (1925), en donde da a conocer su pensamiento filosófico y estético luego de realizar un largo viaje en donde estudia la cultura, arte y arquitectura incaica en Bolivia y Perú, y en “CONCEPTO MODERNO DE LA HISTORIA DEL ARTE” (1936) enuncia la idea que aplicará posteriormente en el diseño del Monumento a la Bandera con su recorrido ascendente, el principio del ritmo “del hombre en marcha”. 

La formación estética del arquitecto Angel Guido se vincula en su desarrollo a los estudios de otro rosarino, el también Ingeniero y Arquitecto Angel T. Lo Celso (1900-1974), igualmente graduado en la Universidad de Cordoba, quien en su libro “EURITMIA ARQUITECTONICA” (1950), compendia en una obra monumental todos los sistemas de trazados geométricos reguladores, y las proporciones y armonías en la naturaleza y en las artes. Nos encontramos entonces que hacia finales de la década de 1930, el arquitecto Angel Guido se encuentra plenamente formado y maduro para arremeter contra el desafío más importante que tendrá su vida profesional. 

Larga es la historia que precedió al Monumento a la Bandera. Ya en el año 1872 se había intentado con la construcción de dos pirámides, una en Rosario y otra en la Isla Espinillo, la de Rosario nunca se construyó y la del Espinillo desapareció con las crecidas del Río Parana. 

Más tarde, el 9 de Julio de 1898 se realiza en Rosario la ceremonia de colocación de la Piedra Fundamental de un nuevo monumento, en el preciso lugar en que históricamente el General Belgrano izó por primera vez la Bandera Nacional el 27 de Febrero de 1812, es encargado a la escultora Lola Mora en el año 1910, quien comienza su obra en Italia pero más tarde en 1928 se cancela su contrato, quedando las esculturas en larga y oculta espera hasta que el año 1999 se las coloca finalmente en el predio detrás del Propileo del Monumento actual. En el mismo año de 1928 se llama a concurso de anteproyectos, el que es declarado desierto. 

En el mes de marzo de 1939 se llama nuevamente a concurso de anteproyectos y en setiembre de 1940 el Jurado elige el presentado bajo el lema de “INVICTA” por los arquitectos Angel Guido y Alejandro Bustillo, en colaboración con los escultores Alfredo Bigatti y José Fioravanti. 

El concurso estaba circunscripto al anteproyecto de un monumento escultórico a construir en el extremo de la entonces Plaza General Belgrano lindando con la avenida que rodea la costa del río Parana. El contrato para la construcción del Monumento se firmó en el año 1942 y al año siguiente comienzan las obras, en donde el arquitecto Alejandro Bustillo ya no interviene, y a quien pude entrevistar meses antes de su fallecimiento en el año 1982, en la conversación me dijo que si bien participó en el concurso, textualmente añadió: “Guido le agregó después todo lo demás” refiriéndose a la escalinata y al propileo. Y con esa frase del arquitecto Bustillo entramos ahora de lleno al Monumento a la Bandera Nacional y a sus mensajes ocultos. 

Ricardo Rojas, Manuel Galvez, Manuel Ugarte, Angel Guido y otros contemporáneos, pertenecían a la masonería algunos o eran espiritualistas otros, como se autodefinía Galvez, pero todos veían con simpatía las sesiones espiritistas. Y también participaban en las mismas. ¿Y qué podrían preguntar aquellos hombres ilustres patriotas a los médiums en las sesiones espiritas…? Pues ni más ni menos que acerca del futuro de la Patria que profundamente amaban. 

Lo que les revelaron los médiums lo guardaron muy en secreto y aún es una incógnita. Pero aprovechando el alejamiento del proyecto por parte del arquitecto Bustillo, es que el arquitecto Angel Guido “le agregó después todo lo demás” al Monumento. Y el mensaje secreto puede empezar a materializarse. Es el Destino. 

Tomando como base el anteproyecto del concurso ganador, Angel Guido le agrega en su parte posterior y en todo el desarrollo de la plaza hasta el lindero con las viviendas que entonces la separaban del Coro de la Catedral de Rosario y los fondos del edificio del Palacio Municipal, una gran escalinata rematada en un Propileo, ampliando completa y totalmente la idea original del concurso del año 1940 y define una gran nave. La Gran Nave de la Patria. 

El esoterismo y el espiritismo eran conocimientos y experiencias que Angel Guido tomaba con mucha seriedad. Y así también recomendaba muy especialmente respetar. El periodista e historiador rosarino Wladimir Mikielievich me hizo una referencia al respecto cuando tuve la oportunidad de interrogarle acerca de la historia del Monumento, y la escritora Elsa Osorio en su libro “Beatriz Guido”, editado por Planeta en el año 1991, también relata una anécdota de Angel Guido sobre su interés por el espiritismo, al igual que su hija la escritora Beatriz Guido, una “médium comprobada” en palabras de un amigo de la familia. 

En posesión de amplios y sólidos conocimientos profesionales, de la cultura y arte europeos y americanos, con más los estéticos, históricos, filosóficos y esotéricos, es que el arquitecto Angel Guido proyecta el definitivo Monumento a la Bandera Nacional. 

Sabe bien Angel Guido por sus conocimientos de las filosofías orientales, que según el hinduismo, en correspondencia con los plexos nerviosos se encuentran los siete chakras principales y que en la base de la columna vertebral, en la zona sacro-coxígea, se aloja enrollada la serpiente Kundalini, una energía o fuego que se enciende en el chakra raíz y asciende por la columna vertebral hasta llegar a la glándula pineal en el centro del cerebro, produciéndose entonces la Iluminación Espiritual y el acceso al Misterio Cósmico. Es la serpiente que asoma por la frente de los faraones egipcios en sus representaciones estatuarias y sarcófagos. 

Sobre la base del deslizamiento de la energía de Kundalini desde el sacro-coxígeo hasta la glándula pineal y que conduce a la Iluminación Espiritual, es que el arquitecto Guido proyecta un imaginario y gigantesco ser ANDROGINO recostado con el rostro vuelto hacia arriba, en donde la Torre simboliza el órgano sexual masculino en erección y la Fuente al pie de la Proa el órgano sexual femenino, el agua, la Luna, el flujo de las mareas, el período menstrual femenino. Ambos unidos representan la auto-fecundación y encuentran su energía en Kundalini oculta en el sacro-coxígeo, simbolizado por la Cripta debajo de la Torre del Monumento. 

La escalinata del Patio Cívico es la columna vertebral de este monumental ser y el Propileo su cabeza, que aloja en su centro la glándula pineal, la Lámpara Votiva. Bajo esta lámpara se encuentran en una urna restos de los Granaderos que combatieron en San Lorenzo a las órdenes del entonces Coronel José de San Martin y expresa el homenaje de la Patria al Soldado Desconocido de la Independencia. 

Cómo se recorre el Monumento. Desde la explanada del Atrio donde se halla el Altar de la Patria y la estatua dedicada a "LA PATRIA DE LA FRATERNIDAD Y DEL AMOR", al pie de la misma y mirando hacia la Torre, se debe ingresar por la Puerta derecha, sobre la que se encuentra el mural donde se representa EL IDEAL. Una vez en el interior se accede o al ascensor que lleva al mirador de la Torre o a la Cripta en que se encuentra la estatua del General Belgrano, sentado y en actitud de meditación. En el piso de la Cripta hay una estrella de ocho puntas formada por dos cuadrados superpuestos y desplazados 45 grados entre sí. Es un SOL tartésico, uno de los más antiguos símbolos solares del período neolítico, y que simboliza la plenitud y la regeneración vital. Con la profunda meditación se activa Kundalini. Se egresa de la Cripta accediendo nuevamente al Patio Cívico por la puerta sobre la que se encuentra el mural que representa LA GLORIA. La energía espiritual simbolizada por el SOL se ha despertado, emerge en el horizonte desde la orientación al Este del eje longitudinal del Monumento y comienza su ascenso por la columna vertebral representada por la Escalinata del Patio Cívico. Una vez en la cima de la escalinata se accede de inmediato al Propileo, que en la antigua Grecia era el pórtico que daba acceso al recinto sagrado de los santuarios, y en donde se encuentra la Lámpara Votiva, la energía de Kundalini llega a la glándula pineal y se produce la Iluminación Espiritual. 

Veamos el mensaje exotérico del Monumento. Es la Gran Nave de la Patria, que está anclada, fija en el puerto. Pero ¿cuándo va a zarpar la nave de la Patria? Pues cuando todos los tripulantes se encuentren a bordo y entre ellos aparezca el capitán abanderado que la guiará. O sea, cuando se produzca la UNIDAD NACIONAL y emerja de la misma un jefe, un líder, un guía o un caudillo que la conduzca, pues la nave tiene energía para partir y navegar, simbolizada en la Lámpara Votiva. 

Este mismo mensaje está como mandato expreso en el Escudo Nacional, en las manos entrelazadas de los iguales reconociéndose entre sí. 

Es decir, que SIMULTANEAMENTE al concretarse la UNIDAD NACIONAL, en la ARGENTINA se manifestará un GRAN DESPERTAR ESPIRITUAL inédito y superador, augurando proféticamente que la Argentina se convertirá en una Nación y en un País que será la cuna principal de seres no privilegiados, pero si dotados de elementos, sensaciones y amores que la Humanidad ha perdido en el tiempo. 

Pero ¿cuándo y cómo se producirá la Unidad Nacional tan anhelada? no lo sé y tampoco está fechada ni sugeridas sus circunstancias en el Monumento. De lo que sí estoy seguro es que no será un hecho que se producirá por la imposición voluntaria de una facción política ni el producto de un proceso eleccionario democrático. Sí aventuro a decir que será un acontecimiento espontáneo de toda la ciudadanía argentina y emergente de un proceso interior evolutivo que envolverá a todos los argentinos, que sí se está desarrollando en cada uno de los corazones pero aún sin emerger. En palabras de Herman Hesse..."Quería tan solo intentar vivir aquello que tendía a brotar espontáneamente de mí. ¿Por qué habría de serme tan difícil...?" ESO ES LO QUE NOS PREGUNTAMOS TODOS LOS ARGENTINOS. ¿Por qué nos es tan difícil? 

Sentimos los argentinos que hay algo que tiende a brotar espontáneamente desde adentro de nosotros y que todavía no es expresado por ninguna fuerza política ni corriente filosófica, y tampoco es un proceso que viene de la mano de algún mandatario/a voluntarista o líder político, filosófico o espiritual. 

Todos los intentos actuales y que se promueven coercitivamente, no están en consonancia con lo que vendrá destinalmente a la Argentina y ni aún hoy se puede vislumbrar qué es, pero que el mensaje encriptado en el Monumento afirma que acontecerá inexorablemente. 

Por eso es que nuestra sociedad está confundida y dividida. Es un “HECHO NUEVO”, al decir del histórico diputado peronista –de Peron y Evita- don Enrique Osella Muñoz.

LA INAUGURACION DEL MONUMENTO 

Aconteció pasadas las horas del mediodía del 20 de Junio de 1957. Allí el maestro de ceremonias secreto es el Arquitecto Angel Guido. 

Siguiendo el programa, primeramente se bendice la Bandera Nacional confeccionada especialmente por damas rosarinas. Seguidamente el Coronel Marcelino de Loredo, Presidente de la Comisión, hace entrega del Monumento a la comunidad, a continuación prosigue el discurso del General Aramburu entonces presidente provisional, y luego la comitiva se dirige a la Cripta para la Ceremonia de Bendición del Monumento. 

Los familiares del arquitecto Guido relatan la tristeza que lo embargó ése día tan especial, pues lo dejaron de lado, olvidado y ni lo invitaron a integrar la Comitiva que presidió los actos, por lo que tuvo que mantenerse anónimo en un segundo plano. Este profundo dolor lo acompaño hasta su muerte en 1960. 

Y por qué en la Cripta cuando se pudo realizar la Bendición del Monumento en la Proa, en el Atrio del Altar de la Patria ó en el Patio Cívico y a la vista de toda la concurrencia…pues porque era una CEREMONIA SECRETA Y ESOTERICA, en donde el Cardenal Antonio Caggiano, Obispo de Rosario, un prelado, bendice el lugar en donde simbólicamente se aloja la energía de Kundalini, despertándola. Resulta llamativo que Monseñor Caggiano haya aceptado bendecir el Monumento en la Cripta, pero sin duda que estuvo de acuerdo con los argumentos que le presentó el arquitecto Guido. Ambos sabían muy bien de qué se trataba. 

Una vez concluida la bendición del Monumento en la Cripta, la comitiva asciende en procesión por la escalinata del Patio Cívico hasta el Propileo, en un protocolo ceremonial que rememora las realizadas por los Faraones egipcios seguidos de los Hierofantes Mayores de las escuelas de los misterios, y ya entonces en el centro del Propileo, frente a la Lámpara Votiva, el presidente provisional la enciende dando por inaugurado el Monumento, eran las 14:20 horas. La energía de Kundalini llegó simbólicamente a la glándula pineal y se alcanza la Iluminación Espiritual y el despertar de la Consciencia de la Divinidad Interior. 

El Arquitecto Angel Guido, noble patriota, nos dejó a los argentinos un mensaje acuñado en el Monumento a la Bandera Nacional, el que empezaremos a escuchar en el secreto de nuestro interior y si es que en estos momentos no lo sentimos empezar a susurrarnos. 

En los gráficos adjuntos y para una mejor comprensión del texto que antecede, se ha incluido el reverso de un billete de Diez pesos ($ 10.-) de curso legal sobre el que se ha sobrepuesto la imagen oculta del Ser Andrógino, y Planos del Monumento con igual imagen superpuesta en la Planta General, una vista lateral sobre la calle Cordoba, y un corte longitudinal en donde se dibujó un cordón enrollado para visualizar el despliegue de la energía de Kundalini ascendiendo desde el sacro-coxígeo a la glándula pineal, de la Cripta al Propileo.

AGRADECIMIENTOS: 

A los herederos del arquitecto Angel Guido en la persona de la Licenciada Adriana Martinez Vivot, quien me facilitó el acceso a escritos originales de su abuelo materno. 

A la señora Elvira Fernandez del Archivo del Monumento a la Bandera por los planos de arquitectura sobre los que se ha elaborado el presente. 

A Mariano Pagella, Diseñador Gráfico por el arte en las imágenes del billete de Diez pesos ($ 10.-) y en los Planos de Arquitectura del Monumento a la Bandera. www.marianopagella.com 

CREDITO:

De la escritora BEATRIZ GUIDO. Como en el año 1984 y meses antes que viajara a España a hacerse cargo de la agregaduría cultural, contacté a la escritora Beatriz Guido, una de las tres hijas del arquitecto Angel Guido, para interrogarla acerca del Monumento. Me recibió una tarde en su departamento de la calle Vicente Lopez en la ciudad de Buenos Aires, y luego de una larga charla en la que le describí mi interpretación de la obra, me dijo con estas palabras y una sonrisa que aún recuerdo: “ASI ES ARQUITECTO, PAPA LO HIZO ASI”. Con lo que confirmaba de primera mano mis presunciones. 

TESTIMONIOS: 

Del antropólogo PEDRO KRAPOVICKAS PEREZ. Hacia los años 1977/1978 por razones de trabajo tuve que viajar a la ciudad de San Miguel de Tucumán. Una mañana leo en un diario que esa noche se inauguraba en la municipalidad una muestra de maquetas de la arquitectura colonial tucumana. Como arquitecto fui muy interesado a verlas. En el transcurso de la velada escuché entre los corrillos de los presentes la frase “la aparición del ser nacional”. Me apersoné al grupo desde donde había surgido el comentario, me presenté y los interrogué acerca del comentario. Me responden que había sido el tema de una conferencia que recientemente había pronunciado un antropólogo de la Universidad de Tucumán, y me dieron vagamente su nombre. Al otro día, y desde el teléfono del hotel en que me hospedaba, recorrí todos los departamentos de la universidad hasta que finalmente lo encontré. Se trataba de Pedro Krapovickas Perez. Concertamos en que vendría puntualmente a las 15 horas para encontrarnos en el hall del hotel. Recuerdo que era un hombre menudo, de unos 60/65 años. Y luego de las presentaciones mutuas me pregunta: “¿Qué es lo que quiere saber arquitecto?” Le respondo que es sobre su anuncio en una conferencia acerca de la aparición del Ser Nacional. Me dice entonces: “Yo soy antropólogo, y he podido observar luego de muchos años de estudios, que después de transcurridos 500 años de mestizaje cultural y étnico se manifestará inexorablemente el Ser Nacional.” Como a la sazón en la provincia de Tucumán operaba la Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), le pregunté si podría tener alguna relación con ése proceso, a lo que me respondió: “Mire arquitecto, yo soy docente universitario y gremialista. Todos los meses tenemos reuniones con otros docentes sindicalistas aquí en la ciudad de Tucumán, y les he preguntado acerca de lo que estaba sucediendo en los montes, a lo que me contestan: “Mirá, allá arriba andan unos tipos que vienen, nos vacunan a los chicos, nos arreglan los ranchos, nos cavan letrinas…PERO NO NOS CHAMUYAN…”. Esa frase me quedó grabada en la memoria. NO NOS CHAMUYAN. 

Del diputado ENRIQUE OSELLA MUÑOZ: En vida fue mi único tío varón por vía materna. Nacido en el año 1912, hijo de inmigrantes de clase media, el peronismo le permitió acceder a la política en la década del 40. Siguió y acompañó durante toda su vida al General Perón y a Evita. Fue Diputado Nacional por la Provincia de Santa Fe en 1951 y el único integrante de aquella camada que volvió a la Cámara de Diputados con el regreso del General Peron a la Patria en el año 1973. Héctor Campora era el otro diputado pero nada duró en la presidencia de la nación. Sufrió la cárcel y la persecución política por la causa nacional que amaba. Político sagaz e intuitivo, Peron decía de él: “ESTE NEGRO VE DEBAJO DEL PETROLEO”. En los años antes de fallecer a mediados de 1982, en charlas familiares me decía: “Carlos, en la Argentina se viene un HECHO NUEVO, pero no puedo saber qué es”. Y era lógico, pues a sus años no lo iba a poder encarnar físicamente como lo había hecho con el peronismo en sus años juveniles. Osella Muñoz había sido testigo del accionar de los Montoneros infiltrándose dentro del peronismo y aconsejaba a los jóvenes alejarse de ellos. Entonces como conclusión, ese HECHO NUEVO no estaría conducido por los Montoneros ni por sus herederos actuales. 

Redactado en la ciudad de Buenos Aires en el mes Setiembre del año 2012. 

Arquitecto Carlos Urria

carlosurria@gmail.com 




PLANTA GENERAL 

VISTA LATERAL CALLE CORDOBA 


CORTE LONGITUDINAL EL CORDON ENROLLADO REPRESENTA LA ENERGIA QUE SE MUEVE DESDE LA BASE DE LA COLUMNA VERTEBRAL HASTA LA GLANDULA PINEAL EN EL CENTRO DE LA CABEZA

No hay comentarios:

Publicar un comentario